DEPRESIÓN

La depresión es un problema socio-sanitario que afecta a una alta proporción de la población (una de cada cinco personas sufren depresión a lo largo de su vida). Además un número importante de pacientes no acuden a consultas especializadas, o porque su trastorno se enmascara con síntomas físicos (cefaleas, vértigos, etc.) o bien porque no atribuyen su decaimiento y bajo rendimiento a causas psicológicas.

 

La depresión es un trastorno de la afectividad (estado de ánimo). En lenguaje coloquial se muchas veces se utiliza el término para referiste al sentimiento de tristeza que acontece en la vida normal, en este caso no hablaríamos de depresión sino de “estar depre”.

 

A nivel clínico la depresión se caracteriza por un estado de ánimo triste con apatía, pérdida de la autoestima, desinterés, irritabilidad e incapacidad de tomar decisiones. Aparte de estos síntomas psíquicos podemos encontrar síntomas físicos como cansancio, anorexia, pérdida de peso, alteraciones del sueño, pérdida del deseo sexual, etc. A consecuencia de estas molestias físicas y psicológicas se disminuye la actividad diaria, llegando en casos extremos a una pérdida completa del interés y una inactividad total, con una afectación significativa en todas las áreas de nuestra vida.

Si además, ves el pasado, el presente y el futuro negros, piensas que no hay solución a tus problemas (desesperanza), que no sirves para nada (inutilidad), te sientes culpable por todo o tienes pensamientos de muerte, acude a un profesional, seguramente tienes una depresión.

TRASTORNO BIPOLAR

El trastorno bipolar es una enfermedad que afecta a los mecanismos que regulan el estado de ánimo. La persona que lo padece pierde el control sobre su estado de ánimo y éste tiende a describir oscilaciones más o menos bruscas, que van desde la euforia (manía) a la depresión.

Las fases maníacas se caracterizan por tener menos necesidad de dormir, aumento de la energía, irritabilidad, hiperactividad, aumento de la sociabilidad, euforia, locuacidad, aumento de la velocidad del pensamiento, aumento del impulso sexual, etc. En las fases depresivas en la que aparecen síntomas de cansancio, hipersomnia o insomnio, pérdida de la ilusión, etc. Pero no hay tristeza. Aunque también existen fases mixtas que se caracterizan por presentar una mezcla de sintomatología depresiva y maniaca.

Se trata de una enfermedad crónica, episódica y recurrente, cuya causa es siempre biológica. Sin embargo los factores psicológicos juegan un papel importante como desencadenantes, son el “gatillo” que dispara un episodio: el estrés, los acontecimientos vitales negativos (por ejemplo ser despedido) e incluso los positivos (por ejemplo ser ascendido). Lo curioso es que el carácter negativo o positivo del acontecimiento no condiciona que el episodio sea depresivo o maníaco.

Por ello es necesario subrayar que nadie tiene la culpa de padecer un trastorno bipolar: ni el afectado ni sus familiares.

Si te sientes así o alguna persona de tu entorno, se comporta de esta forma, es muy importante que consultes a un profesional para recibir ayuda si es necesario.