Ansiedad

Trastorno de Pánico “El miedo al miedo”

El miedo es una emoción positiva siempre que aparezca ante peligros reales puesto que nos permite sobrevivir mediante la lucha o huída. El trastorno de pánico se caracteriza por la aparición repentina  de toda una serie de síntomas (taquicardia, sensación de ahogo, sudoración, desrealización, etc.) que asustan a la persona que los sufre puesto que no se les encuentra una causa aparente y hacen sentir que se pierde el control o que peligra la propia vida.

Ansiedad generalizada “La catástrofe inevitable”

La ansiedad generalizada define por un estado constante de tensión, preocupación desmesurada y estado de alerta desproporcionado en relación a las circunstancias que lo provocan. Son característicos los pensamientos “catastróficos” constantes, esto es, que anticipan situaciones negativas, los cuales generan gran malestar emocional y ante los que la persona siente indefensión.

Fobias “La evitación que alimenta el miedo”

Una fobia es un miedo desmesurado a una situación (por ejemplo hablar en público, subir a un avión, etc.) u objeto (por ejemplo animales) concreto que lleva a la aparición de síntomas físicos (taquicardia, sudoración, etc.) así como a conductas de evitación o huída, que en un primer momento, disminuyen la ansiedad pero a largo plazo la mantienen e incrementan.

Estrés Postraumático “Cuando el trauma del pasado invade el presente”

El trastorno de estrés postraumático se caracteriza por la aparición de una serie de síntomas tras una experiencia vivida de manera traumática en el pasado que la persona se esfuerza en olvidar. Algunos de ellos son los recuerdos e imágenes interferentes, la reexperimentación del suceso (flashbacks), la evitación (por ejemplo del lugar del suceso), etc. Otro de los síntomas suele ser la sensación de que el mundo no es un lugar seguro, sino peligroso. El pasado no se puede cambiar, por lo que nuestro objetivo será cambiar el efecto que esta experiencia ejerce sobre el presente.

Trastornos obsesivo y obsesivo-compulsivo

“La tiranía de lo absurdo” El trastorno obsesivo compulsivo está compuesto por pensamientos intrusivos, es decir, obsesiones, y las conductas (o pensamientos) que se ponen en marcha para tratar de neutralizar el malestar que provocan dichas obsesiones. Los rituales se convierten, por ende, en la prisión de las obsesiones. La intervención se basa en romper el equilibrio disfuncional que mantiene la solución intentada, en este caso, el ritual. En definitiva se busca que la compulsión, que lleva a cabo la persona para neutralizar la obsesión y le lleva irremediablemente a mantener el problema, pierda su sentido, mediante el empleo de sutiles maniobras.

“Cuando pensar hace daño” Existe un tipo de trastorno que carece rituales. Nos referimos a la patología del siglo XXI, la hiperracionalización. La duda patológica, la búsqueda infinita de certezas o respuestas tranquilizadoras son algunas de sus manifestaciones, que llevan a realizarse preguntas constantes sin hallar respuestas y que conllevan un incremento considerable del malestar emocional.

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