Terapia Sistemática Familiar.

Es una orientación terapéutica en la que no se considera la patología como un conflicto del individuo, sino como una patología de la relación. El punto de partida es el principio de que toda conducta es comunicación.

En la mayoría de ocasiones se ha observado que cuando un paciente cambia en la terapia individual, esto tiene consecuencias dentro de la familia, algún miembro desarrolla síntomas, o la familia empieza a apartarse. El cambio rápido de un síntoma severo en un paciente puede producir inestabilidad en el matrimonio y en la familia.

Para cambiar a un individuo se requiere una manera de pensar, y para cambiar la interacción entre los miembros de una familia, se requiere otra. Se trataba de cambiar el medio relacionar en que vive la persona, no sacarla de este medio e intentar cambiarla a ella.

Así pues, la Terapia Familiar trata de modificar el equilibrio de la relación patogénica (que causa la patología) entre los miembros de la familia, a fin de facilitar nuevas formas de relación.

 

Terapia de Pareja.

Actualmente la base sobre la que se forman casi todas las parejas es el enamoramiento, una emoción que tiene un fuerte componente de pasión, afecto, ternura y sexo. Sin embargo el enamoramiento se pasa y muchas parejas, basadas solamente en esa emoción se disuelven, “se pierde la ilusión”; “no se siente lo mismo”, etc.

 

Para poder mantener la pareja hay que desarrollar la intimidad y recibir aceptación por parte del otro. Por otro lado según se van compartiendo más elementos se tiene que construir un método para tomar decisiones y se establece una estructura de poder, que puede ser más o menos democrática, pero siempre aceptada por los dos. La toma de decisiones es una de las fuentes de conflicto de las parejas.

Para tener intimidad, para tomar decisiones, y para convivir es preciso saber comunicarse, escucharse y respetarse. Saber resolver los problemas y apoyarse mutuamente.

En los conflictos se establecen formas de conductas y pensamientos que se hacen crónicas y agravan los problemas.

La propuesta de la terapia de pareja de tipo cognitivo-conductual para resolver los conflictos pasa por aumentar el intercambio de conductas positivas, entrenamiento en habilidades de comunicación y resolución de problemas, cambiar el patrón de reciprocidad negativa introduciendo conductas positivas frente a la negatividad y cambios en las atribuciones, expectativas e ideas irracionales, ajustadas a las necesidades de cada caso.

 

Los resultados están probados científicamente, los datos indican que el 75 por 100 de las  parejas que acuden a terapia informan de una mejoría en la satisfacción matrimonial.

 

TERAPIA SEXUAL.

Los trastornos sexuales se producen en un alto porcentaje de la población y provocan mucho sufrimiento personal, sin embargo por motivos culturales se acostumbran a ocultar.

 

Se considera trastorno sexual a los problemas psicológicos, cognitivo-afectivos o motores que dificultan a la persona en participar o disfrutar satisfactoriamente de las actividades sexuales. No obstante, cuando se producen trastornos sexuales hay que descartar en primer lugar si se trata de algún problema orgánico o funcional, en cuyo caso, el tratamiento debe ser efectuado por un médico.

Los tipos de disfunciones (trastornos) sexuales son:

 

  • Trastorno del deseo: deseo sexual bajo o trastorno por aversión al sexo.

  • Trastornos de la excitación: trastornos de excitación en la mujer o trastornos de erección en el varón.

  • Trastornos del orgasmo: anorgasmia masculina y femenina o eyaculación precoz.

  • Trastornos sexuales por dolor: dispareunia masculina y femenina o vaginismo.

  • Disfunciones sexuales debidas a enfermedades médicas o producidas por medicamentos o drogas.

 

La terapia sexual tiene como principal objetivo el alivio sintomático y el mejoramiento de la función sexual. Si presentas alguno de los problemas arriba indicados, o simplemente quieres mejorar tu vida sexual, ponte en contacto con nosotros, somos especialistas.