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Nuestro Centro ofrece tratamiento psicoterapéutico especializado y de calidad para todo tipo de problemas emocionales y psicológicos con una asistencia personal, familiar, grupal y de pareja, cubriendo las necesidades de asesoramiento, apoyo y terapia y ofreciendo una atención profesional, humana y de calidad.

 

 

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¿Y si me...? ¿Y si no...? ¿Sufres ansiedad anticipatoria? Guía para mantenerla a raya

2020-09-10 07:47:12 ipas

¿Y si me despiden? ¿Y si no apruebo el examen? ¿Y si me contagio? ¿Y si me va mal en la entrevista?… Si eres de los que tiene tendencia a pensar que todo saldrá mal y a sufrir por ello, tal vez no lo sepas, pero puede que sufras ansiedad anticipatoria, un estado emocional que puede darse en cualquier momento de la vida y que en dosis pequeñas puede incluso ser positivo. Otra cosa es cuándo se desborda. Y ¿cómo saber cuándo se nos escapa de la mano?

En primer lugar, hay que aclarar que la ansiedad en sí no es mala. Es una emoción normal ante determinadas situaciones, todos la experimentamos en menor o mayor grado y, además, suele ser buena porque nos mantiene alerta y nos protege ante hechos que podrían ser peligrosos.

Entonces, ¿cuándo es mala la ansiedad? “Cuando se pasa de cierto grado y empieza a complicarnos la vida y nos produce problemas”.

Imaginando siempre lo peor

La anticipatoria es una forma de ansiedad que tiene una particularidad: consiste en un proceso de evaluación cognitiva que realizamos a nivel mental en el que estamos siempre imaginando lo peor que puede pasar. Por ejemplo, si nos presentamos a un examen, andamos pensando ‘y si suspendo’, ‘y si me ponen una pregunta que no sé’, ‘y si resulta que no me da tiempo’, etcétera. Eso que nos estamos diciendo con nuestra parte cognitiva nos está produciendo esa ansiedad.

Se trata de una respuesta de anticipación del organismo que es involuntaria frente a ciertos estímulos que pueden ser externos o internos y que nosotros percibimos como amenazantes, peligrosos, extraños, o que no controlamos. Esa respuesta, en cambio, no aparece mientras desarrollamos la acción. Es decir, la ansiedad anticipatoria se produce mientras estamos pensando cómo va a ser el examen y no mientras hacemos el examen.

Además de hacer que pensemos lo peor y no nos centremos en lo positivo, la ansiedad anticipatoria genera reacciones físicas en nuestro cuerpo que nos ponen en tensión, como si estuviéramos en peligro.

La clave: miedo

Normalmente en la ansiedad anticipatoria los pensamientos son catastróficos, no un pensamiento positivo porque lo que hay detrás de ella, al final, es el miedo. Pensamos en que tenemos una entrevista de trabajo o un examen y lo vamos hacer fatal, nos ponemos en el peor escenario posible. Sin embargo, desde ahí se tendría que pensar en qué recursos tengo para afrontar la situación.

Aunque una persona piense que va a salir el examen fenomenal, que le da igual que le pongan lo que le pongan, que lo sabe todo… aún así puede sentir intranquilidad, porque lógicamente a todo el mundo un examen le produce cierta inquietud, pero desde luego no será ansiedad anticipatoria con el grado que nosotros consideramos negativa.

Es normal que anticipemos. Constantemente lo estamos haciendo. Lo que no es tan normal es que siempre estemos anticipando, que siempre estemos en el futuro y no podamos estar en el presente; ahí es cuando nos dificulta nuestra vida, porque si solo hacemos caso a nuestros pensamientos más catastrofistas, es cuando nos invade el miedo y entonces habría que buscar ayuda profesional porque no podemos vivir en constante miedo.

El peso de la incertidumbre

Hay que tener en cuenta que la ansiedad anticipatoria no es lo mismo que la incertidumbre, pero se nutre de ella. La incerteza pasa por no saber un poco qué va a pasar. Puede generarnos reacciones físicas o no, y podemos llevarla mejor o peor. En cambio en la ansiedad anticipatoria hacemos una interpretación de que va a pasar lo peor y creemos que hay un peligro que en realidad no está. Y además nos puede generar malestar físico.

Además, actualmente nos gusta tenerlo todo muy controlado. Y con los adelantos, la tecnología y la globalización parece que seamos mucho más dependientes, porque tanto acceso a noticias e información contribuye a aumentar la duda del ¿qué va a pasar?.

Esa incertidumbre es normal, la vida es eso. Pero al tener esas ganas de querer controlarlo todo, cada vez tendemos a tolerar menos la incertidumbre porque no llegamos a cumplir los patrones de lo que queremos que sea nuestra vida, y eso nos desmorona. ¿Dónde nos lleva eso? Pues a tener una ansiedad más anticipatoria. Como ejemplo lo sucedido con la pandemia del coronavirus: ante tanta información, a veces contradictoria, lo que hemos desarrollado ha sido miedo y más incertidumbre, que puede dar lugar a una ansiedad en muchas personas.

De hecho, la pandemia de coronavirus puede alimentar la ansiedad anticipatoria. No olvidemos que este trastorno se nutre de la incertidumbre. Y las dudas sobre si habrá otro confinamiento, si sucumbiremos en un nuevo rebrote o afectará la crisis a nuestro trabajo son caldo de cultivo para este tipo de ansiedad.

Las personas tenemos un cierto sentimiento de invulnerabilidad; parece que a nosotros no nos va a pasar según qué. ¿Quién se planteaba que esta pandemia iba a pasar en un país en el cual tenemos un dominio de las situaciones? Y de pronto viene un virus y lo desmorona todo. Era impensable.

También en niños

La ansiedad anticipatoria puede ocurrir a cualquier edad. De hecho en la pandemia hemos visto que estos problemas no solamente estaban ocurriendo en adultos sino también en niños. Aunque en este caso es muy importante cómo se viva en el entorno familiar. Los padres pueden transmitir la ansiedad a los hijos dependiendo de cómo afronten sus miedos. Si a un niño le estás diciendo todo el tiempo “ten cuidado”, “no hagas esto o lo otro”, al final el niño crecerá siendo temeroso. Somos profesores y ejemplos de nuestros hijos y muchas veces pensamos que los niños no tienen ansiedades, depresiones o trastornos. Pero sí, ellos las tienen igual que los adultos.

Cómo contrarrestarla

La forma de controlar esa ansiedad y contrarrestarla va a depender mucho del nivel que se tenga. Si está interfiriendo en el quehacer diario y no se puede gestionar es importante buscar ayuda de un profesional. Pero si el nivel de ansiedad no es tan alto y vemos que lo podemos manejar, hay una serie de herramientas que nos pueden ayudar a mejorar.

1. Concéntrate en el presente. Si estamos diciendo que la ansiedad anticipatoria se da porque estamos pensando en el futuro, lo primero que tendremos que hacer es intentar ejercitar el vivir en el presente. Olvídate del “qué pasaría” e intenta vivir hoy, en el presente. Trabaja un poco la meditación. Te ayudará a darte cuenta del aquí y el ahora.

2. Controla la negatividad. Intenta gestionar los pensamientos negativos, y para ello es muy importante no creer todo lo piensas. Desvía la atención de esa imágenes negativas a unos pensamientos más positivos. ¡No dejes que te incordien! ¿Cómo hacerlo? Intenta distraer la negatividad con cosas que te aporten positivismo. Por ejemplo, si tienes una presentación en público y piensas que se van a reír de ti, intenta frenar esos pensamientos y contrarrestarlo con otros positivos y más realistas. Puedes decirte: “me he preparado mucho”, “soy capaz”, “puedo hacerlo”… Esos pensamientos te ayudarán a estar más en calma.

3. No intentes huir. Ni rechazar las cosas que te producen ansiedad. Lo que no puedes hacer es huir de ese examen o intentar descartarlo. Lo mejor es enfrentarlo. Porque si huyes, lo que haces es favorecer que aparezca más ansiedad. Si te pones nervioso, intenta tranquilizarte con exposiciones progresivas, supera el miedo tramo a tramo, y si ves que no puedes hacerlo busca ayuda profesional.

4. Toma decisiones. Como nos da tanto miedo confundirnos, la ansiedad anticipatoria hace que no tomemos decisiones y dejemos de resolver problemas. ¡Pues no! Hazlo, te equivoques o no. Empieza por las decisiones más pequeñitas, por los temas que no te perjudiquen y, según vayas cogiendo confianza puedes ir aumentando el grado y la complejidad tanto de las decisiones como de los problemas que encaras.

5. Controla tu vida. La ansiedad anticipatoria nos hace sentir que no controlamos nada. Y obviamente hay cosas en la vida que no puedes controlar, pero hay otras que sí. Y lo que sí puedes controlar siempre es la actitud ante las cosas. Es decir, en el examen, si piensas te van a poner las preguntas más difíciles y no te las vas a saber, suspenderás. Al final, si vas con mucho miedo te bloqueas y se cumple la previsión agorera que te has creado. Ante eso no queda más remedio que controlar tu vida, ver si debes ponerte a estudiar antes, si tienes que repasar o simplemente quitarte la ansiedad que te bloquea. Eso es el control interno, pensar que depende de cómo sea el examen podrás hacer algo.

6. Saca el miedo poco a poco. Exponerlo lentamente ayuda. Por ejemplo, si te da miedo conducir, en vez de ir a coger el coche quizás podrías empezar a ir con amigos como copiloto. Se trata de ir dando pequeños pasos.

FUENTE: la vanguardia, escrito por ROXANA IBAÑEZ MACHADO

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Un estudio de la UR revela más riesgo de suicidio en adolescentes con dificultades de aprendizaje o emocionales

2020-09-08 09:26:27 ipas

Los adolescentes que presentan dificultades en ciertas funciones neurocognitivas (como las relacionadas con el aprendizaje, la memoria o la comprensión de las emociones ajenas) presentan mayor riesgo de suicidio, según un estudio elaborado por el Grupo de Investigación en Bienestar y Salud Mental (PRISMA) de la Universidad de La Rioja.

El estudio, uno de los primeros a nivel mundial en relacionar estos aspectos en población adolescente, identifica marcadores que podrían ayudar a prevenir las conductas suicidas (segunda causa de muerte en nuestro país entre este grupo de edad). Ha sido publicado en la revista científica Archives of Suicide Research.

Las funciones cognitivas son los procesos mentales que nos permiten percibir, recordar, aprender, resolver problemas, planificar, decidir y otras tareas imprescindibles para interaccionar con nuestro entorno. Conforman nuestra capacidad de pensar e incluyen desde la memoria o el razonamiento hasta el lenguaje y las habilidades sociales.

Los investigadores del Grupo PRISMA de la Universidad de La Rioja han estudiado la relación entre estas funciones y la conducta suicida mediante un estudio en el que han participado más de 1.500 adolescentes.

Además, han analizado diferentes variables psicológicas relacionadas con el bienestar y la salud mental y aplicado una batería neuropsicológica (serie de test y otras pruebas), en colaboración con diversos centros escolares.

«Los resultados muestran que existe una correlación entre diferentes dificultades neurocognitivas y el riesgo de conducta suicida», afirma el investigador Javier Ortuño Sierra, autor del artículo y profesor de la Universidad de La Rioja.

«En concreto, los adolescentes con riesgo alto de suicidio mostraron unas puntuaciones menores en pruebas de funcionamiento ejecutivo como la cognición compleja, la memoria episódica y la cognición social», advierte.

Los procesos cognitivos complejos nos permiten integrar la información que percibimos, mientras que la memoria episódica se relaciona con la capacidad de recordar acontecimientos y experiencias personales pasadas.

Por su parte, la cognición social posibilita, por ejemplo, entender las emociones de los demás a través de las pistas que nos da su comportamiento social.

Según el estudio, «aquellos adolescentes con dificultades en funciones ejecutivas como las mencionadas pueden tener más riesgo de presentar conducta suicida».

«De manera inversa, los adolescentes con dificultades psicológicas, como en este caso el riesgo de suicidio, presentan más problemas neurocognitivos que potencialmente afectan a otras áreas como el ajuste y rendimiento escolar. Es probable también que si se tiene un peor ajuste académico pueda aumentar el riesgo de conducta suicida, creándose una especie de círculo vicioso», explica Ortuño Sierra, profesor de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de La Rioja.

Así, la investigación ha permitido identificar nuevos indicadores que nos alertan sobre el riesgo de suicidio. «La detección de estos marcadores neurocognitivos en población adolescente puede permitir establecer intervenciones preventivas tempranas en una etapa de especial relevancia como es la adolescencia», añade el investigador.

FUENTE: 20minutos

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LA TERAPIA ESTRATÉGICA BREVE DE GIORGIO NARDONE

2020-09-03 09:19:22 ipas

LA TERAPIA BREVE ESTRATÉGICA

Se centra en el aquí y ahora

En este tipo de terapia solo se utiliza el pasado para averiguar qué no ha funcionado y tomarlo de referencia para el presente, que es el objetivo de la intervención. En este sentido, el terapeuta se focaliza en el aquí y ahora y en lo que está ocurriendo en este preciso momento.

La causalidad circular frente a una determinada situación

Toda persona se encuentra dentro de un sistema junto con otras personas, y se encuentran en un proceso continuo de influencias. Una vez desencadenado este proceso circular no existe ni un comienzo ni un fin sino un sistema de influencias recíprocas.
Asimismo, cada conducta de cada persona repercute en los demás y viceversa, de ahí que se considere “circular”, pues es un círculo de influencias continuas.

Terapia centrada en la solución de problemas

El terapeuta lleva a cabo un análisis de las soluciones intentadas por el paciente, las que ha realizado anteriormente y no han funcionado. Se analizan estas soluciones intentadas disfuncionales partiendo de la base teórica de Watzlawick, quien afirma que las soluciones que no resuelven el problema lo mantienen.
Por consiguiente, el objetivo de la terapia estratégica breve es localizar las soluciones que no sirven como forma de encontrar alternativas y soluciones nuevas que ayuden eliminar el problema.

Terapia en un corto plazo de tiempo

Se parte de la idea de que, aunque el problema haya surgido hace mucho tiempo, el tratamiento no tiene por qué ser largo, sino que será breve y focalizado en las soluciones.
En definitiva, las psicopatologías pueden ser persistentes o generar malestar durante muchos años, pero ese hecho no significa que la terapia tenga que ser complicada y muy prolongada en el tiempo. El número de sesiones varía entre 1 y 40 y el promedio se encuentra entre 6 y 20 sesiones, de ahí que se considere “breve”.

El paciente toma un papel activo

El paciente es quien descubre sus propios recursos y estrategias y el terapeuta quien le ayuda a descubrirlo. Por lo tanto, se abandona la idea de paciente pasivo y terapeuta activo que conduce la sesión.
El terapeuta utiliza una comunicación estratégica de forma pasiva para llegar al punto que se requiere en la terapia para que el paciente por sí mismo encuentre las alternativas al cambio.
“El enfoque estratégico en psicoterapia puede ser definido como el arte de resolver problemas complejos humanos mediante soluciones aparentemente simples”. -Giorgio Nardone-

Aplicaciones de la terapia estratégica breve de Giorgio Nardone

La terapia estratégica breve se aplica principalmente a los trastornos de alimentación (TCA), trastornos de la sexualidad (disfunción eréctil, eyaculación precoz, trastornos del deseo), trastornos del estado de ánimo, ansiedad y problemas relacionales de familias y parejas.

A día de hoy existen evidencias científicas que demuestran la alta efectividad de la terapia estratégica breve, puesto que se encuentra empíricamente y científicamente validado (Nardone, 2015; Pietrabissa, Gibson, 2015; Nardone, Salvini, 2014; Castelnuovo et. al. 2011; Watzlawick, 2007).

FUENTE: LAMENTEESMARAVILLOSA

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VUELTA AL COLE: CÓMO GESTIONAR EL MIEDO Y LA INCERTIDUMBRE DE NIÑOS Y DE MAYORES

2020-09-01 12:03:44 ipas

La vuelta al cole está a la vuelta de la esquina. Entre el 4 y el 15 de septiembre –según la comunidad autónoma donde vivan– los niños españoles iniciarán el nuevo curso escolar. Los primeros serán, si los rebrotes y la evolución de los contagios por coronavirus lo permiten, los escolares de Madrid y Navarra, el día 4, mientras que en Catalunya está previsto que lo hagan el día 14.Y no será una vuelta a las aulas sencilla ni rutinaria.

A días de producirse, son mayoría las familias que siguen sumidas en un mar de dudas sobre cómo se reanudarán las clases, si se mantendrán los horarios habituales o no, cuáles serán los protocolos para acceder y para moverse por el colegio, si toda la enseñanza será presencial o para algunos será online, si podrán dejar a los niños en el comedor, si habrá extraescolares… Y la principal preocupación: ¿cómo se evitarán los contagios? ¿qué pasará si uno de los niños enferma? ¿Y si es el propio?
A eso se suma que los niños vuelven a las clases tras haber pasado todo el último trimestre del curso anterior en casa, más las vacaciones estivales, de modo que están muy desconectados de sus compañeros, profesores y rutinas. Y si otros años ya cuesta retomar los hábitos escolares o despegarse de los padres en el caso de los más pequeños, este año el inicio de curso puede resultar aún más difícil para muchos, provocándoles miedo y ansiedad.

“El contacto con otros niños y con los profesores es imprescindible para el desarrollo infantil”

ÁLVARO DÍAZ CONRADI Jefe Pediatría hospital HM Nens Barcelona
Con todo, psicólogos, educadores y pediatras coinciden en que los padres no deben tener dudas sobre que esta vuelta al cole será beneficiosa para sus hijos, más incluso que en cursos anteriores. “El aislamiento evita el crecimiento de los niños porque necesitan socializarse para desarrollar sus habilidades físicas, cognitivas y sociales”, explica el jefe de Pediatría del hospital HM Nens de Barcelona, Álvaro Díaz Conradi. Por contra, el contacto con otros niños y con los profesores es imprescindible para que progresen en sus capacidades psicomotrices, de comunicación oral y escrita, resolución de problemas, agilidad, autoconfianza, empatía, curiosidad, imaginación…

Ángel Peralbo, responsable del área de adolescentes y jóvenes del Centro de Psicología Álava Reyes, añade que, a pesar de las reticencias e inseguridades que puedan tener algunos padres, el colegio es también un entorno privilegiado para que los niños y adolescentes aprendan a convivir con la pandemia y a relacionarse con los nuevos parámetros de prudencia que requiere la actual situación. “Si por miedo los recluimos y aislamos, no se socializarán bien, no van a aprender a relacionarse con prudencia y limpieza en los contactos, y tras el aislamiento probablemente lo harán estrepitosamente”, advierte.
De ahí que Díaz Conradi enfatice que “es importante que los padres refuercen la idea de que volver a clase es positivo y tiene múltiples ventajas”, tanto para lidiar con sus propios miedos, incertidumbres y angustias como para facilitar la gestión de todas estas emociones y la recuperación de los hábitos escolares.

Acotar el miedo
“El virus no va a desaparecer y se ha de aprender a vivir con un cierto temor, hacer normal la anormalidad”

JOSÉ RAMÓN UBIETO Psicólogo, profesor de la UOC
“Hemos de tener claro todos que esta situación de rebrotes va para largo, no sabemos cuándo va a acabar, así que el miedo, la incertidumbre, la angustia se va a alargar y va a durar todo el curso, así que hemos de admitirlo, hacer normal la anormalidad, acotar un poco ese miedo, ponerle límites, y aprender a vivir con un cierto temor, porque no va a desaparecer” el virus, “y la prioridad es volver al cole porque es muy importante para los niños que mantengan el contacto con sus compañeros”, afirma José Ramón Ubieto, psicólogo y profesor de la UOC.

Para “hacer normal la anormalidad” y gestionar el alud de emociones y la ansiedad que la vuelta al cole provoca en muchas familias, Paula Mella, psicóloga experta en terapia de familia de la plataforma ifeel asegura que la clave es vivir el presente. “La vuelta al cole está resultando caótica porque hay mucha desinformación, informaciones contradictorias, cambios en los protocolos… y para muchos padres eso es un sinvivir que les crea ansiedad a ellos y a los niños, porque no saben cómo organizarse; por eso es importante centrarse en lo que hay ahora y no dejarse arrastrar por la planificación logística a medio plazo”, dice.

Los psicólogos creen que la escuela es un marco idóneo para que los niños y adolescentes aprendan a relacionarse con prudencia

Todos los especialistas consultados coinciden en que la base para facilitar la vuelta al cole de los niños es que los padres empiecen por controlar su miedo, por asumir que el riesgo cero de contagio no existe (ni aunque los niños se queden en casa, porque los adultos trabajan, se relacionan…) y por entender que la vuelta a las aulas es fundamental para el desarrollo de sus hijos.

También animan a desarrollar estrategias que les permitan controlar su estrés y su ansiedad por la incertidumbre que se les plantea a nivel logístico, laboral, etcétera el no saber a ciencia cierta cómo discurrirá el curso escolar ni cuál será la evolución de la pandemia en la próximas semanas.

Una vez gestionadas sus emociones, desde la calma, es cuando pueden ayudar a los hijos a vencer sus propias resistencias e inseguridades sobre el inicio del curso y contribuir a que sea más llevadero reemprender la rutina escolar.

Los condicionantes
La edad del niño y su relación hasta ahora con la Covid-19 influyen a la hora de aliviar sus miedos y reticencias

También son bastante unánimes en las pautas a seguir para ello: Darles una información clara (adaptada a cada edad); responder a sus preguntas e inquietudes, vencer sus reticencias o aliviar sus miedos; insistirles en las medidas de prevención y las nuevas normas o protocolos de cada escuela; reducir los contactos sociales que no sean absolutamente necesarios para priorizar los escolares; planificar la reentré adaptando horarios, preparando el material, retomando amigos; reservar espacio los primeros días de clase para hablar de cómo ha ido la jornada, y ¡mucha paciencia!

Claro que la forma de darles información y de abordar sus miedos o reticencias dependerá mucho de las circunstancias de cada familia, sobre todo de la edad del niño y de cuál ha sido hasta ahora su relación con la Covid-19. “No es lo mismo si no se ha tenido ningún familiar, amigo o conocido que lo haya pasado que si se han tenido casos graves en la familia o incluso alguien cercano ha fallecido; en esos casos el miedo del niño está apoyado en datos reales”, advierte Ubieto.

0-6 años
Transmitir seguridad

En cuanto a la edad, los psicólogos advierten que entre los 0 y 6 años el miedo de los niños está muy relacionado con el miedo de los padres, que son sus referentes. “Frente a los niños pequeños hay que adoptar una postura segura y transmitir tranquilidad, aunque los padres internamente no se sientan seguros, porque si los críos ven miedo en los padres o en adultos de referencia no solo se contagian, es miedo puede impactarlos a largo plazo, no lo gestionan bien”, advierte Peralbo. A este respecto, Ubieto recuerda a los padres que importa no solo qué se dice sino cómo se dice:” la angustia de los padres también se transmite por el tono de voz, el estado de ánimo…”

6-12 años
Tranquilizar sin negar la realidad

En el caso de los niños de Primaria, de entre 6 y 12 años, el psicólogo explica que la gestión de sus miedos depende tanto de lo que perciben en casa como de cómo procesan las informaciones que escuchan de otros niños, que ven en internet o en la televisión. “Se debe hablar de ello, que no sea un tema tabú ni negarlo; si un niño dice y si me contagio qué pasa, los padres no deben decir ‘no te preocupes que no te vas a contagiar’; no se debe negar la realidad, se debe explicar que es una posibilidad pero que cuenta con recursos para evitarlo, como lavarse las manos, usar la mascarilla, ponerse el gel que le hemos comprado…”, opina Mella.

Se trata, insiste la psicóloga, de dar a los chavales seguridad, de preguntarles qué necesitarían para no tener miedo de ir al cole. “Con los más pequeños se puede aprovechar el pensamiento mágico para tranquilizarlos, apelando a sus héroes o personajes, dándoles un gel “mágico” para lavarse las manos…”, apunta.

Preadolescentes y adolescentes
Transparencia e información

Por lo que respecta a preadolescentes y adolescentes, los psicólogos recuerdan que en sus miedos impacta más lo que les digan los amigos que lo que les diga su padre o su madre, pero recomiendan ser transparentes con ellos, explicarles qué es lo que nos genera sensación de inseguridad o por qué estamos preocupados, qué medidas de prevención han de seguir y que han de cumplirlas aunque otras familias tengan otros criterios, qué pasará si se contagian o qué protocolos ha establecido la escuela… “Hay que involucrarles en que no sabemos qué va a ocurrir, que hay que convivir con esa incertidumbre, pero que mientras hemos de ser más conservadores y prudentes”, señala Peralbo.

Facilitar la adaptación
Como cada inicio de curso, es hora de ajustar horarios, limitar pantallas, definir responsabilidades…

Añade que, además de gestionar estas nuevas emociones que acompañan la vuelta al cole de este año, también hay que seguir el proceso de adaptación escolar de cada curso: hay que ir acercando ya los horarios y las rutinas a las que serán cuando empiece el curso; ser motivadores, hacer de la vuelta al cole algo ilusionante, facilitar si es posible contactos con compañeros, darles la responsabilidad de preparar los materiales, la ropa etcétera que vayan a necesitar…

Ubieto señala que una buena estrategia, sobre todo con los más pequeños, es irles preguntando qué recuerdan del cole y hacerles memoria de sus compañeros, de las actividades que hacían… para “crear normalidad” dentro de esta situación de anormalidad que vivimos.

Con los más pequeños, una buena estrategia es irles preguntando qué recuerdan del cole

Mella, por su parte, enfatiza que es buen momento, si no se ha hecho antes, de poner límites al uso de pantallas y al juego online, y de fomentar actividades que supongan ejercicio físico, que obliguen al niño a gastar energía, máxime cuando en algunas escuelas se ha suspendido las clases de educación física o las exraescolares.

¿Y si no quieren ir?
Una de las dudas de algunos padres es qué hago si mi hijo no quiere recuperar la rutina escolar, si la idea de volver a clase le provoca un fuerte rechazo. Los especialistas aseguran que, lo primero, es identificar cuál es el motivo, escuchar qué les preocupa o no les gusta para ser más persuasivos con la información y las argumentaciones que se les den y averiguar qué necesitarían para romper esas reticencias.

En todo caso, dicen los expertos, han de aprender a afrontar las adversidades y entender que en la vida hay obligaciones y a veces se han de hacer cosas aunque a uno no le apetezcan o no le gusten.

Si se trata de una cuestión de miedo, Paula Mella aconseja analizar y diferenciar si es un miedo preventivo o paralizante. “Hay que hablarlo con él y si es un miedo paralizante, si no quiere salir de casa, forzarle un poco para convertirlo en miedo preventivo”, en un miedo que podemos explicar que es normal, que muchas personas sienten, pero que se pueda gestionar con estrategias de prevención que le aporten mayor seguridad, como las explicadas anteriormente.

FUENTE: LA VANGUARDIA

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ESTAS PALABRAS DEL FILÓSOFO EPICTETO TE AYUDARÁN A NO ENGANCHARTE EN DISCUSIONES ESTÚPIDAS E INSIGNIFICANTES

2020-08-21 10:05:38 ipas

La filosofía estoica parece ser una de las escuelas filosóficas que mayor interés generan en nuestro días, quizás porque la gente busca encontrar una actitud más sana ante el constante influjo de estímulos a los que se ve expuesta y anhela una vida más significativa y armónica y no sólo dedicada a apilar bienes materiales. Uno de los exponentes más notables del estoicismo fue el griego Epicteto, de quien se dice que vivió una vida sencilla y tranquila sin muchas posesiones. Epicteto es famoso por enseñar que las cosas externas que nos suceden están fuera de nuestro control y, por lo tanto, debemos reaccionar de manera tranquila y desapegada. El individuo es responsable de sus actos y de sus reacciones a los sucesos, y es en esto en lo que se debe enfocar. En su Enquiridión, Epicteto escribe:

«Cuando cualquier persona te trate mal o hable mal de ti, recuerda que ella hace o dice esto porque cree que es su deber. No le es posible entonces seguir aquello que te parece correcto a ti, sólo lo que le parece correcto a ella. En este mismo sentido, si esta persona se equivoca en su opinión, es ella quien se ve lastimada, pues es ella quien se ha engañado; pues si un hombre supone que una proposición verdadera es falsa, no es la proposición la que es afectada, sino el hombre que se ha engañado sobre ésta. Si procedes sobre esta base de pensamiento, serás más ecuánime en tu temperamento con aquel que te injuria: pues dirás en cada ocasión, así le parece a él.»

Hay que hacer unos breves comentarios sobre esto. Es importante tomar las palabras de Epicteto con cierta consideración, es decir, entender que no son una autojustificación para seguir siendo abusado o para permanecer en un estado de pasividad que genera frustración. Se trata de una comprensión filosófica que libera de tomarse las cosas personalmente, al crear cierta distancia reflexiva. Entender que las personas suelen ser ofensivas generalmente por una ignorancia o por condicionamientos que les obligan a actuar de tal forma, y no por un mal u odio intrínseco -ellas mismas son víctimas de sus ideas y de los «programas» socioculturales que se les han inculcado-. La reacción de Epicteto puede leerse también como una práctica de compasión, muy en el espíritu del budismo. Uno no se molesta -al menos, no se queda con resentimiento- con el que lo agrede; más bien, se coloca en sus zapatos y observa cómo esa persona no sabe hacer otra cosa más que lo que hace. Esto, por supuesto, más allá de la posible sensación real de compasión, es una forma de evitar problemas y confrontaciones que la mayoría de las veces son estúpidos, pues como señala Epicteto, la realidad no se ve afectada por una creencia errónea.

Una última especificación merece ser señalada. Sería equivocado aplicar las ideas de Epicteto de tal manera que uno dejara de reaccionar a todo lo que dicen los demás simplemente para evitar todo conflicto, creando de esta forma una burbuja de superioridad en la cual uno deja de cuestionar las propias ideas y lleva a cabo un mecanismo de defensa. Esto es algo que ocurre mucho hoy en día en Internet. Epicteto habla desde la perspectiva de un filósofo que es, antes que nada, capaz de no aferrarse y apegarse a sus propias ideas y creer que él tiene la razón. Los estoicos también aprendieron mucho de Sócrates y de su famosa humildad. Por otro lado, lograr esta actitud tiene el enorme beneficio de liberar espacio mental, justamente para dedicarnos a la reflexión pura de las ideas o la autoexaminación, al no estar dispuestos hacia el otro con rencor, algo que puede consumir toda nuestra atención.

FUENTE: PIJAMASURF

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