IPAS es un centro sanitario compuesto por un equipo de Psicólogos Especialistas en Psicología Clínica en colaboración con otros profesionales sanitarios (médicos, fisioterapeutas, etc.)

Nuestro Centro ofrece tratamiento psicoterapéutico especializado y de calidad para todo tipo de problemas emocionales y psicológicos con una asistencia personal, familiar, grupal y de pareja, cubriendo las necesidades de asesoramiento, apoyo y terapia y ofreciendo una atención profesional, humana y de calidad.

 

 

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NOTICIAS

El consumo de sustancias psicoactivas en la adolescencia temprana y media. El papel de la eficacia académica y de la crianza

2020-06-02 09:19:38 ipas

El consumo de sustancias en la adolescencia es preocupante. Según el Observatorio Español de la Droga y las Toxicomanías (2016), tres de cada diez estudiantes informaron haber consumido drogas o polidrogas en el último mes: una sustancia (40.3%), dos (16.2%), tres (12.3%), cuatro o más sustancias (2.6%). Además, el consumo de drogas aumenta en la adolescencia y está relacionado, entre otros, con la crianza, los problemas académicos y de socialización.

Este estudio tiene tres objetivos: (i) analizar las relaciones entre el consumo de sustancias y el estilo de crianza y la autoeficacia académica percibida de los adolescentes, (ii) estudiar el papel de estos factores en la predicción del uso de sustancias en adolescentes, y (iii) observar el rol de la autoeficacia académica en la relación entre los estilos de crianza y el consumo de sustancias en adolescentes.

Se ha utilizado una muestra de 762 adolescentes de 12-16 años, del área metropolitana de Valencia, seleccionada por conglomerados para asegurar un equilibrio entre chicos y chicas. Estos adolescentes estaban escolarizados en centros públicos y privado-concertados de la edad analizada. Entre los resultados obtenidos destacan:

El análisis comparativo entre dos etapas de la adolescencia, 12-13 años y 14-16 años, indica que en la etapa de 14-16 años se incrementa significativamente el consumo de sustancias y la negligencia de los padres en la atención hacia los hijos/as. En cambio, disminuye el apoyo y comunicación de los padres y la eficacia académica percibida por los adolescentes. Es decir, los adolescentes de más edad perciben menos apoyo y comunicación de los padres y más dejación hacia sus necesidades.

El consumo de sustancias se relaciona negativamente con apoyo y comunicación de los padres/madres, autoeficacia académica percibida y con la edad, lo que viene a avalar que la edad incrementa el riesgo de consumo de sustancias. En cambio, el consumo se relaciona positivamente con control psicológico, negligencia y/o rechazo de los padres y la edad.

La eficacia académica percibida tiene un efecto moderador en la manera en que los padres/madres acometen la crianza, fundamentalmente en un estilo negligente y/o basado en el control psicológico. También tiene un efecto mediador entre control psicológico de los padres y consumo de sustancias. Esto respalda la idea de considerar a la eficacia académica percibida como una variable protectora ante el potencial consumo de sustancias en adolescentes de familias, cuyas relaciones están sostenidas sobre la frialdad emocional y la evaluación negativa de los hijos/as o sobre la indolencia y la falta de respuesta hacia las necesidades del hijo/a.

A partir de estos resultados se pueden extraer varias conclusiones. La primera alude a la forma de abordar la crianza. Los padres/madres comprometidos con la crianza, que basan las relaciones intrafamiliares en la confianza, los criterios de comportamiento en base a reglas de convivencia y están abiertos a las demandas consensuadas de los hijos/as, están poniendo las bases para lograr que los hijos /as afronten las interacciones con el entorno social próximo de forma responsable y tengan menos probabilidades de consumir sustancias (Mason et al., 2017; Tur-Porcar, Doménech, y Mestre, 2018).

La segunda conclusión hace referencia a la autonomía de los hijos/as. Los adolescentes con los años reclaman más libertad y conviene que los padres/madres vayan ofreciéndola progresivamente. Con todo, es necesario mantener el calor emocional-familiar sustentado en la confianza, el apoyo y la comunicación con los hijos/as, siendo que los padres/madres continúan aportando una fuente de cariño fundamental en la vida de los hijos/as adolescentes (Stienberg, 2001; Mason et al., 2017).

La tercera conclusión se dirige al papel de la eficacia académica percibida como variable moderadora y mediadora entre la crianza y el consumo de sustancias. Los resultados indican que la eficacia académica modera la relación entre negligencia de los padres y consumo de sustancias, entre control psicológico y consumo de sustancias y entre rechazo de los padres y consumo de sustancias. Además, es una variable mediadora entre control psicológico de los padres y el consumo de sustancias. Así pues, estos resultados apoyan el rol protector de la eficacia académica percibida ante el riesgo de consumo de sustancias en ambientes familiares, incluso en entornos familiares más negligentes, fríos y autoritarios (Fothergill et al., 2008; Navalón-Mira & Ruiz-Callado, 2017).

El artículo completo puede encontrarse en la revista Psychosocial Intervention:

Tur-Porcar, A. M., Jiménez-Martínez, J., & Mestre-Escrivá, V. (2019). Substance use in early and middle adolescence. The role of academic efficacy and parenting. Psychosocial Intervention, 28(3), 139-145.

FUENTE: INCOFOP online

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¿Vuelve a hacerse pipí? ¿No come solo? ¿Habla como un bebé? Cómo actuar ante una regresión infantil

2020-06-01 15:50:21 ipas

El retroceso en los comportamientos es una forma de somatizar el estrés, indica que sucede algo que el niño no sabe gestionar

Durante el confinamiento, algunos padres son testigos de cómo sus hijos retoman rabietas que ya estaban superadas. Otros observan cómo sus pequeños pierden ciertos niveles de autonomía o incluso vuelven a mojar la cama. Todos estos síntomas responden a una regresión infantil, un retroceso en los comportamientos ya adquiridos que está provocado, entre otros factores, por el estrés. El confinamiento está afectando a la salud mental de los niños.
“Se desprenden de algo que ellos ya tenían automatizado. Es una forma de somatizar la ansiedad que les está causando la situación, dan un paso hacia atrás”, explica la especialista en psicología educativa Silvia Álava. Aunque no podemos hablar de una relación causa-efecto entre el confinamiento y las regresiones, sí que es una manifestación de que sucede algo que el niño no sabe gestionar. Por ejemplo, vivir casi dos meses entre cuatro paredes, estar privado del contacto con sus amigos o con sus abuelos, haber experimentado una absoluta transformación en sus rutinas.

“Evidentemente esta situación excepcional puede provocar que conductas que creíamos desaparecidas vuelvan a manifestarse. Unas de ellas son las regresivas, que corresponden a una etapa madurativa inferior a su edad cronológica. La regresión es un mecanismo de defensa ante la ansiedad, el miedo, …”, confirma el psicólogo educativo Antonio Labanda Díaz.

¿Qué provoca la regresión?

Los niños son grandes observadores y captan mensajes que a los adultos les pueden pasar desapercibidos. Algo que escuchan en las noticias, la propia ansiedad de los progenitores a través de sus gestos o emociones, la rabia contenida por ver limitadas sus actividades… “Son situaciones que emocionalmente no saben cómo integrar, y el confinamiento es una de ellas”, sugiere la psicóloga. Todo ello desencadena un cuadro emocional que los menores todavía no manejan.

“Unos padres con un nivel de ansiedad alto, relacionado por un problema exógeno como la pérdida del empleo, el fallecimiento de un familiar, etcétera, pueden provocar unos niveles altos de ansiedad, inseguridad y miedo en los niños. Ante esa circunstancia puede aparecer una conducta regresiva que los sitúe en momentos evolutivos más seguros y tranquilos”, explica Labanda.

La incapacidad para pedir ayuda ante situaciones dominadas por la rabia o la frustración o el miedo también contribuye a la aparición de estas conductas. “Es un síntoma de que algo no va bien. Porque los niños no tienen la suficiente madurez, ni el desarrollo evolutivo y emocional para plantear lo que está ocurriendo. Es algo que ocurre en determinadas áreas o aspectos, no algo que suceda de forma general”, comparte Álava.

¿Cómo se manifiesta?

Sigmund Freud acuñó este término para definir los mecanismos de defensa ante situaciones que se nos escapan. Básicamente puede manifestarse a través de cualquier estadio de comportamiento previo al actual, algo que sucede, sobre todo, en menores de seis años. “Lógicamente depende de cada niño, de su edad y del contexto en el que vive. Podría aparecer enuresis –es decir, hacerse pis por la noche–, lenguaje infantil, querer dormir en la cama de los padres, miedos o terrores nocturnos, querer alimentarse con papillas, biberones, no querer vestirse solo, reducir su nivel de autonomía, …”, expone Labanda.
La buena noticia es que cuando se resuelve el problema o aprenden a gestionar sus sentimientos, retoman su comportamiento habitual. “No es una vuelta atrás, sino que cuando la situación se calma, se interviene, o el niño aprende ciertas habilidades, lo recuperan”, tranquiliza la experta.

¿Cómo solucionar el problema?

Ante estas llamadas de atención es esencial mejorar la observación del pequeño. “Muchas veces nos quedamos en que quiere atención. Pero ¡cuidado! ¿Cuál es el motivo de que la solicite? Es algo que hay que valorar, porque puede que la situación se le quede grande, que no la lleve bien o no sepa cómo digerirla”, comenta Álava.
La psicóloga recomienda encontrar momentos en los que los niños puedan manifestar lo que les ocurre, siempre dentro de un clima de confianza. “A través del dibujo pueden expresar episodios que les cuesta manifestar con palabras. Igual ocurre con el juego simbólico. Hay que observar las cosas que verbalizan a través del mismo”, añade. Proyectar la tristeza en sus muñecos o roles, o incluso hablar de la enfermedad y el virus son señales unívocas de lo que les preocupa.

1. Reconocer las emociones

Estos episodios son una oportunidad para que los niños descubran que existe un amplio abanico de emociones y aprendan a reconocerlas. Es el primer paso para conseguir gestionarlas. Para ello hay que mostrar una actitud empática.

Después, es recomendable reforzar el clima de confianza con palabras de cariño y preguntar directamente qué es lo que le enfadaba. Para que entiendan mejor la situación, se aconseja buscar ejemplos o contar cuentos relacionados con esa experiencia. Asimismo, el especialista anima a trabajar las emociones desde la curiosidad, incentivando a los pequeños a investigar, preguntar y participar en actividades relacionadas con ellas.

2. Usar un lenguaje correcto

Que el niño muestre una regresión no significa que haya quedado anclado en una etapa anterior de desarrollo. Por ello, es importante no reforzarla.

3. Ser empático

Los padres deben comprender el hecho que lleva a los niños a actuar de esta manera: Su inmadurez para procesar ciertas circunstancias. A ello favorece el apego seguro, que vea a sus progenitores como personas sensibles y atentos a sus necesidades, ya que favorecerá que el menor exprese sus emociones y mejorará el clima de confianza.

4. Controlar la ansiedad parental

La situación que estamos viviendo eleva los niveles de estrés de toda la familia, pero los padres deben mantener la situación bajo control.

FUENTE: La Vanguardia, escrito por Rocío Navarro Macías.

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Miedo, estrés post traumático, rupturas... Las secuelas psicológicas que dejará el coronavirus son “incalculables"

2020-05-29 15:33:27 ipas

Los profesionales aseguran que la sanidad pública se desbordará por la demanda de atención en salud mental; la OMS acaba de advertir sobre un aumento a largo plazo y a nivel mundial del número y la severidad de los trastornos

Psiquiatras y psicólogos llevan semanas advirtiendo sobre las demoledoras consecuencias del coronavirus. Ansiedad, depresión, angustia, insomnio…son algunas de las manifestaciones que llevan días viendo en consulta. Ahora es la Organización Mundial de la Salud (OMS) la que ha alertado sobre «un aumento a largo plazo del número y la severidad de los problemas de salud mental» en todo el mundo por el «sufrimiento inmenso de cientos de millones de personas». El mundo, aseguran los psicólogos, no solo va a tener que lidiar con la pandemia vírica. También deberá hacerlo con la emocional. 

«La situación actual, con aislamiento, miedo, incertidumbre y crisis económica, puede causar trastornos psicológicos». Son palabras de Dévora Kestel, directora del Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OMS que el jueves instó a los países a estudiar las necesidades de todos los sectores y garantizar que el apoyo psicológico está disponible como parte de los servicios esenciales. Sanitarios y personal de primera respuesta son los grupos de mayor riesgo, según Kestel.

Miedo a la nueva vida

La psicóloga Mireia Cañeque afirma que «En estos últimos meses, hemos visto que el mundo desgraciadamente no solo va a tener que lidiar con la pandemia vírica sin no que también deberá hacerlo con la emocional», comenta. Angustia, incertidumbre y miedo son las emociones protagonistas estos días. «Miedo a morir, miedo a que mueran, miedo a un despido, miedo a no resistir el aislamiento…», precisa.   

«Desde que se decretó el estado de alarma hemos recibido un aluvión de demandas relacionadas con la covid-19», detalla Cañeque. Hasta un 70 %. Destaca las relacionadas con problemas familiares, de pareja, ataques de angustia y pérdida de un ser querido.

«Cierto es que las dos primeras demandas (problemas familiares y de pareja) suele dispararse tras las vacaciones de verano y las navidades, momentos en los que se suele pasar más tiempo juntos, pero sin duda esta va ha ser una época de riesgo para la convivencia y la estabilidad de familias y parejas», apunta.

Incertidumbre por los cambios de fase

Mireia Cañeque alude también a la incertidumbre de los cambios de fase en la ‘desescalada’. «Conocemos las medidas y fases, pero desconocemos las consecuencias. «Reina la incertidumbre y con ello las preocupaciones, los pensamientos rumiativos, la ansiedad, la depresión, la hipocondría, la pena, la culpa, la impotencia y la resignación…», enumera la psicóloga.

Destaca también el duelo de toda una sociedad por la situación vivida.»Duelo por no poder estar ni despedir a los que más queremos, duelo por las rupturas víctimas de esta situación, duelo por los despidos y por todo. Por la vida que muchos dejan atrás», describe. 

Cañeque explica que la llegada del coronavirus a nuestras vidas «ha potenciado el malestar psicológico a personas con un mayor nivel de vulnerabilidad, como las que ya parten de una situación previa de contacto con la salud mental», pero a ellos se suman personas que, tras pasar por esta situación, padecerán estrés post traumático, depresión, ansiedad, ataques de pánico, rupturas, angustia, miedo y conflictos relacionales, entre otros.

La sanidad pública, desbordada

También quienes están en “primera fila”  merecen una atención especial, subraya. «Este colectivo ya es el más afectado por el virus, y muy a nuestro pesar, se prevé que también serán quienes sufran el mayor impacto en su salud mental indica en alusión a los sanitarios.
Cañeque augura que presentarán secuelas a largo plazo, y sintomatología relacionada con EPT (estrés post traumático) agudizado «por la preocupación al pensar que tienen mayor probabilidad de estar contagiados y por lo tanto propagar el virus a otros. O pensar que, con su ausencia, su ámbito laboral no cuenta con suficiente personal y causar un trabajo extra para sus colegas”.

La demanda de atención psicológica aumenta «y lo seguirá haciendo de forma exponencial», augura la psicóloga. El problema, matiza, es que muchas personas que precisan de un acompañamiento psicológico no pueden permitírselo: la sanidad pública sigue desbordada y tratando de atender las citas canceladas durante semanas.
 
El impacto del confinamiento en las mujeres

Analizar los efectos del confinamiento en la salud mental y cerebral, así como otros factores que mitigan o agravan su impacto, es precisamente el objeto de un estudio que acaba de poner en marcha el Barcelona βeta Brain Research Center (BBRC), el centro de investigación de la Fundación Pasqual Maragall. Pretende evaluar cuatro grandes hipótesis sobre los efectos del confinamiento durante la pandemia de la covid-19.

El trabajo, impulsado por  la Fundación ”la Caixa”, se ha diseñado para evaluar cuatro grandes hipótesis sobre los efectos del aislamiento social durante la pandemia de la covid-19 en otros tantos ámbitos: la salud mental, el estilo y la calidad de vida, la salud cerebral, y el impacto sobre las mujeres, especialmente las cuidadoras.

Se considera que el confinamiento tendrá un impacto psicológico, incluyendo el aumento de sentimientos de ansiedad y depresión, y se asociará con irritabilidad, frustración y preocupaciones. También se augura que la larga reclusión se asociará con cambios en los patrones de estilo de vida (el sueño o el ejercicio) y la calidad de vida, así como con los cambios en el consumo o uso de drogas psicotrópicas (café, alcohol o nicotina).

En salud cerebral, las variables relacionadas con el confinamiento, como podría ser el estrés crónico, se han relacionado con un mayor riesgo de padecer Alzheimer y también se plantea una cuarta hipótesis del impacto del confinamiento en las mujeres y las cuidadoras.

El aislamiento social perjudica la salud mental

El estudio contará con la participación de más de 2.500 personas cognitivamente sanas, de entre 45 y 75 años y, en la mayoría de los casos, familiares de personas con Alzheimer. Prestará especial atención a los cambios cerebrales relacionados con esta enfermedad y al impacto del confinamiento en los participantes que están cuidando de una persona con dependencia o necesidades especiales, incluyendo los que tienen demencia.

«Hay precedentes de este tipo de medidas de aislamiento social que demuestran que la cuarentena y el confinamiento pueden crear efectos perjudiciales para la salud mental. Analizar el impacto de este tipo de medidas, así como otros factores que puedan mitigar o exacerbar su impacto en la salud mental, son fundamentales para impulsar medidas de salud pública”, según Eider Arenaza-Urquijo, investigadora principal del estudio.
En la investigación, los participantes deberán responder una serie de cuestionarios online en dos periodos diferentes: durante el confinamiento, y unos 18-24 meses después. Quieren evaluar los resultados relacionados con la ansiedad, la depresión y un posible estrés postraumático.

FUENTE: Voz Pópuli, escrito por Nieves Salinas.

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Las heridas psicológicas de los sanitarios tras el covid-19: así podemos ayudarles

2020-05-27 13:16:25 ipas

Nuestros sanitarios y cuidadores han sufrido durante la epidemia una sobrecarga de estrés y un enorme desgaste emocional. Se desplegó ante nuestros ojos todo un gigantesco escenario irreal más propio de una película de entreguerras que de una sociedad moderna y tecnológica presa de la ilusión del control y la omnipotencia.

La consecuencia de todo esto es que muchos de nuestros sanitarios y cuidadores sufrieron una sobrecarga de estrés y un enorme desgaste emocional. Y, no sólo por los riesgos laborales y el exceso de trabajo sino también por la dificultad añadida de abordar sus propios contextos familiares y las restricciones sociales por el confinamiento.

Respuestas psicológicas ante una pandemia

La Sociedad Psicológica Británica ha editado recientemente una “Guía sobre las Necesidades Psicológicas en cuidadores frente a la pandemia del Coronavirus” donde detalla un abanico de respuestas psicológicas que podemos observar en los sanitarios y cuidadores y que varían según las distintas fases del brote. Cuando las personas atraviesan estas etapas no lo hacen de forma secuencial sino dependiendo del curso de la pandemia y pueden saltar rápidamente de una a otra.

Describieron una primera “fase preparatoria” donde aparece la ansiedad anticipatoria debido a que disponen de un tiempo muy limitado para adaptarse a la pandemia y verbalizan no sentirse en algún modo preparados para afrontar la situación. Experimentan también intensos sentimientos de ansiedad ante lo desconocido.

Una siguiente “fase activa” que subdividen en otras dos:

La subfase “heroísmo y esfuerzo para encontrar soluciones”. Son muchos las respuestas incluidas en este apartado así que seleccionaremos algunas significativas.

-Pueden experimentar sentimientos de camaradería ante el trabajo conjunto en equipo.
-Sentirse desbordados al presenciar situaciones que no habían visto antes. Por ejemplo, cuando ven morir a mucha gente de golpe sin poder hacer mucho más por un brusco empeoramiento de la enfermedad.
-Discutir con el equipo sobre la percepción de urgencia
-Empezar a diluir las de fronteras entre los espacios de trabajo y descanso y comenzar a sobretrabajar.
-Una segunda subfase está caracterizada por “sentimientos de decepción y de fatiga extrema” y que es considerada el periodo de mayor riesgo psicológico.
-En ella los equipos humanos empiezan a funcionar con altos niveles de adrenalina y de manera “automatizada” o con el “piloto automático” puesto. Pueden aparecer de repente sensaciones de fatiga extrema.
-Comienzan a descuidar su autocuidado y empiezan a considerarlo como no prioritario.
-Se sienten emocionalmente desconectados del trabajo y experimentan fatiga por compasión.
-Sufren de un gran estrés ante decisiones morales que chocan con su código ético, por ejemplo, cuando ven a gente fallecer sin el acompañamiento de sus familiares, o deben decidir a quién ofrecen un respirador, etc.
-Los efectos del estrés acumulado se reflejan muy bien ante reacciones exageradas frente a pequeños contratiempos.

Finalmente describen una tercera “fase de recuperación”, donde los miembros del equipo disponen de tiempo para reflexionar. Muchos de ellos la atraviesan satisfactoriamente y usan a pleno rendimiento sus apoyos sociales y recursos individuales y lo reflejan en el vívido relato del crecimiento postraumático qué les ha reportado esta experiencia.

Su consideración social como “héroes de la pandemia” les dificulta enormemente hablar con el corazón en la mano de las preocupaciones

Sin embargo, otras personas pueden experimentar en esta fase pensamientos intrusivos sobre lo que deberían haber hecho de una manera diferente o dejado de hacer y sentirse profundamente avergonzados por no reaccionar acorde a ciertas expectativas o también desarrollar intensos sentimientos de culpa. Su consideración social como “héroes de la pandemia” les dificulta enormemente hablar con el corazón en la mano de las preocupaciones que los torturan lo cual incrementa su desazón y la intensidad de su malestar emocional. Otras personas comienzan a sentirse de manera diferente en sus trabajos o respecto a las organizaciones para las cuales trabajan y emergen profundos sentimientos de resentimiento por haberse visto expuestos a la pandemia de la manera en que lo fueron.
Desde el Reino Unido el profesor Neil Greenberg experto mundial en trauma del King´s College of London advierte a su propio Sistema Nacional de Salud, el NHS inglés, que es precisamente ahora cuando el pico de la crisis ha pasado cuando estos profesionales se hallan más en riesgo de sufrir alteraciones psicológicas si no les ayudamos con un soporte psicológico adecuado. Considera que a medida que retornamos a una realidad con un cariz de mayor normalidad, hay que realizar un seguimiento psicológico y emocional de estos profesionales durante meses y en algunos casos serán años si presentan estrés postraumático.

Recuperación con apoyo psicológico

Lo que dicen los especialistas sobre el impacto psicológico en términos de salud mental de esta crisis es que dependerá en gran medida de los apoyos que reciban estas personas y de cuánto estrés manejen cuando intentan recuperarse de toda la presión a la que han sido sometidos lo que actuará como elementos claves en su recuperación. Sólo así podrá realmente convertirse en una experiencia trasformadora donde puedan poner en valor lo vivido.

FUENTE: El Confidencial, escrito por Raquel Tomé.

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Terapia Breve Estratégica: una solución rápida a un problema psicológico

2020-05-25 07:37:11 ipas

Qué es la Terapia Breve Estratégica

La Terapia Breve Estratégica es una técnica de intervención psicológica desarrollada por Giorgio Nardone que se centra en solucionar problemas. Visto así parece no parece nada novedoso, ¿verdad? ¿O acaso el objetivo de las demás terapias no es también solucionar el problema que te lleva al psicólogo?

Pero es que hay algunos aspectos que diferencian esta terapia de las demás. Por un lado, y como su propio nombre indica, es la duración del tratamiento. Esta terapia es breve porque en pocas sesiones se empiezan a ver resultados positivos y la intervención psicológica no suele exceder de las 20 sesiones. Tal vez resulte sospecho que haya terapias que duren tanto tiempo, algunas hasta años, cuando existe una que puede solucionar el problema en menos tiempo.

Hay que advertir que la diversidad de terapias en psicología existe precisamente porque no a todos los pacientes les sirven los mismos métodos y lo mismo ocurre con el problema a tratar. La mente humana es compleja y en los trastornos psicológicos no hay una única manera eficaz de abordar los problemas. Pero volvamos a la Terapia Breve Estratégica y a lo que la hace diferente y especial.

Las bases de la Terapia Breve Estratégica

La Terapia Breve Estratégica tiene en cuenta para su intervención tres aspectos fundamentales:

1 Los problemas psicológicos son producto de la forma de ver la vida que tiene cada persona, de su perspectiva.

2 No es necesario encontrar la causa del problema psicológico en cuestión, sino más bien entender cómo funciona ese problema.

3 Las soluciones que hasta el momento ha intentado el paciente para resolver su problema no funcionan, así que esta terapia lo que busca es soluciones diferentes.

Con estas bases podemos entender mejor que la Terapia Breve Estratégica se centra en el presente. Al pasado solo se mira para analizar las soluciones que se han propuesto hasta ahora y que no han funcionado. Si no han funcionado, habrá que probar con nuevas estrategias, ¿verdad? Siempre hemos escuchado que si quieres resultados diferentes, tendrás que hacer cosas diferentes.

En esta terapia se proponen perspectivas diferentes, ya que los problemas psicológicos no afectan a todo el mundo por igual y dependen de la visión del mundo de cada persona. Y de cómo maneje sus emociones.

Para qué problemas se utiliza la Terapia Breve Estratégica

Parece interesante una terapia que además de eliminar los síntomas del trastorno y los comportamientos disfuncionales proporciona una perspectiva diferente y te lleva a gestionar tu realidad de una forma más funcional y saludable. Pero, ¿para qué tipo de problemas es más eficaz esta terapia?

La Terapia Breve Estratégica se ha convertido en una de las más eficaces en el tratamiento de trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia. También la depresión, que cada vez afecta a más personas, así como los trastornos de ansiedad. Además, tiene mucho éxito en casos de Trastorno Obsesivo Compulsivo, fobias o incluso problemas de pareja.

Siempre es complicado tratar de aliviar el sufrimiento humano. Esta búsqueda incesante y últimamente obligada de la felicidad, sumada al ritmo de vida que llevamos con más responsabilidades de las que cualquiera podría sobrellevar, nos conduce a un estado de sufrimiento y confusión que muchas veces deriva en un trastorno psicológico. La Terapia Breve Estratégica propone cambiar el punto desde el que observamos nuestra vida y nuestro sufrimiento, esto es, nuestros problemas. Es una especie de invitación a flexibilizar nuestro punto de vista para que la rigidez originaria no nos impida ver que la solución está a nuestro alcance.

Cómo funciona la Terapia Breve Estratégica

Tal vez la mayoría de las terapias psicológicas que conocemos duran tanto tiempo porque lo primero que hacen es buscar la causa del problema. En la Terapia Breve Estratégica no ocurre lo mismo, el objetivo es encontrar soluciones rápidas y eficaces para resolver problemas complejos. Y en muchos casos lo consigue, pero insistimos en que no hay una única terapia válida, depende de la persona y del problema a tratar.

Si la causa o el origen del trastorno no es importante para la Terapia Breve Estratégica, ¿qué es lo que busca? La búsqueda se centra en conocer cómo funciona el problema, qué estrategias no han funcionado para resolverlo y buscar nuevos enfoques a la hora de plantear posibles soluciones. ¿Y cómo se llega a la solución?

La solución se encuentra mediante el llamado reductor de complejidad. ¿Qué soluciones has intentando para resolver tu problema? ¿Han funcionado? Seguro que no, sino, no estarías buscando ayuda psicológica. Es más, probablemente las soluciones que has puesto en práctica no solo no han solucionado el problema, sino que pueden haberse convertido en parte del problema. Así que toca olvidarse de ellas, toca un cambio radical.

Si siempre haces las mismas cosas, siempre obtendrás los mismos resultados. ¿Sigues con tu problema? Entonces habrá que cambiar de perspectiva, abrir la mente a otras soluciones, reflexionar desde una lógica diferente a la habitual, modificar por completo tus esquemas vitales porque es evidente que no te están siendo de utilidad.

Pero cuidado, estamos hablando de una terapia psicológica que debe hacerla un profesional. Y es cierto que al final, los recursos los tienes al alcance de la mano y los descubrirás por ti misma. Lo mismo ocurre con las soluciones, a las que tú misma llegarás, pero no sola, sino con la ayuda de esta terapia y guiada por tu psicólogo.

Fuente: Diario femenino, escrito por Laura Sánchez

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